GP de Moscú y Liga Serie A Italiana
Vuelve la rítmica internacional, ¡y a qué nivel!
Fin de semana marcado por la gimnasia rítmica: Grand Prix de Moscú y Liga de la Serie A Italiana
Este fin de semana han tenido lugar en Moscú y en Italia dos de las competiciones que tanto nos gusta a la afición ritmiquera: el Grand Prix de Moscú y la Liga de la Serie A Italiana. De la mano de gimnastas como las Averinas, Kramarenko, Pobedushkina, Tashkenbaeva, Polstjanaja o Vedeneeva (entre otras), la capital rusa se convertía desde el viernes en una oportunidad para enseñar los nuevos ejercicios, adaptados al nuevo código que tanto ha dado de qué hablar. Si bien, pronto llegaría la Liga en Italia, con gimnastas como Taglietti, Harnasko, Baldassarri, o la española Polina Berezina, para darle una vuelta de tuerca a ese código en el que, se suponía, se iba a revalorizar la parte artística. ¿Estamos list@s? Pues preparaos, porque, como siempre, el drama ha estado presente en todo momento.
Arina Averina, 2022
GP - MOSCÚ
Primera Jornada - Viernes 18 de febrero
La competición arrancaba con aro y pelota y con muchas ganas por parte de la afición de ver ese artístico revalorizado con el nuevo código. Creo que hablo en nombre de tod@s cuando hablo de la decepción que me llevé con los nuevos montajes. Es cierto que hay gimnastas (y, sobre todo, cuerpos técnicos) que jan entendido bien el cambio de código y cómo interpretarlo, gimnastas como Vedeneeva (chiquita liada con la pelota en el último lanzamiento, que le hizo acabar sin aparato), Tashkenbaeva e incluso gimnastas rusas como Pobedushkina o Annenkova; pero otras… Digamos que las ondas y los pasos de danza han brillado por su ausencia. ¿Excepciones? Por supuesto, el aro de Sokolova con la música Experience de Ludovico Einaudi (pelos de punta de principio a fin) y la pelota de Skubova (uno de los ejercicios que no me dejó apartar los ojos de la pantalla en ningún momento, ¡y eso que estaba en el trabajo!). También me gustaría destacar a las que fueron, para mí, dos sorpresas durante la temporada anterior: Polstajana y Taniyeva. Es cierto que puede que no tuvieran su mejor día (claro ejemplo de ello fue la pérdida de aro y salida de tapiz de la segunda durante su ejercicio de aro), pero el hecho de que estén compartiendo tapiz con gimnastas de tan renombre como lo son las Averinas (le pese a quien le pese) y que sean capaces de aportar elementos originales y llamativos, tiene mucho, muchísimo mérito (más aún en un mundillo en el que, si no perteneces a uno de los países favoritos, como Rusia, Bulgaria, Bielorrusia, Italia, etc; es muy difícil hacerte un hueco).
Maria Pobedushkina, 2022
¿Y las Averinas? Bueno, yo no sé por qué me permito tener esperanzas, cuando está claro que nada cambia y que, al parecer, no hay nada nuevo bajo el sol: Dina la liaba con el aro (caída de aparato) , pero quedaba por delante de su hermana, Arina, que finalizaba el mismo aparato de manera correcta. Qué escalofríos me recorren el cuerpo cuando las veo hacer remontadas, palomas, giros dorsales y, en general, cualquier elemento que comprometa las lumbares y la espalda… Cómo se nota que están al borde de romperse (y no solo por las fajas que deben llevar, incluso dentro del propio tapiz); solo había que ver los saltos de Arina y la falta de amplitud de Dina en elementos como el penché. Aunque claro, eso es algo que debemos ver únicamente la afición, ya que las juezas las siguen puntuando como si estuviéramos en 2017. La cuestión, es que mientras Dina luchaba en el tapiz, en unas condiciones físicas que harían sonar las alarmas en cualquier federación decente, a Arina se le veía el hartazgo y la apatía en la cara, en cada paso que daba (y eso que el final de pelota, con ese rebote en la espalda al estilo Kaleyn me pareció brutal). Si bien, al dominio de las Averinas de estos últimos años hay que añadirle un ingrediente nuevo: Lala Kramarenko. Sin duda el nuevo código le viene que ni al pelo (literalmente, no he visto un código que se ajuste TAN bien a una gimnasta y la favorezca tanto como este caso); pero no solo eso, Kramarenko es, a día de hoy, una de las gimnastas a nivel internacional con mejores condiciones (tanto de aparato, como corporales) y esto es algo que no puede pasarse por alto, por mucho que las juezas nos la coloquen detrás de Dina. ¿Que tiene que mejorar la colocación del cuerpo y controlar la fuerza yp potencia en los giros? Por supuesto. ¿Que su salto Kabaeva cayendo de rodillas es un horror que la va a lesionar de aquí en dos años? Desde luego. Pero nadie puede negar el potencial que tiene esta niña, de tan solo 17 años, pese a que parezca estar condenada a vivir bajo la sombra de las Averinas hasta que estas decidan retirarse.
¿Cómo quedaba entonces la clasificación?
-Clasificación pelota: Arina Averina se colocaba en primer lugar con un 36.850, seguida por Kramarenko (35.050) que conseguía adelantar a Dina (que con 34.800 se quedaba fuera de la final). Poltsjanaja se afianzaba en el tercer puesto con 31.200, por delante de Vedeneeva (30.300), Tashkenbaeva (30.050), Kamenschikova (29.950), Dragan (29.350) y Taniyeva (29.300).
-Clasificación aro: Dina (con caída incluida) se colaba en el primer puesto de la final con un 37.150, por delante de su hermana Arina (36.700), Vedeneeva (31.900), Polstjanaja (31.500), Tashkenbaeva (31.100), Kamenschikova, (30.400), Cocsanova (29.650) y Taniyeva (29.550). Gimnastas como Kramarenko y Pobedushkina quedaban fuera de esta final.
Si nos quejábamos de los dramas del día anterior, no sabíamos lo que se nos venía encima: Dina, Arina, Kramarenko, Polstjanaja y Pobedushkina fallaban con la cinta. Si bien, cabe hacer matizaciones y, en este caso, me voy a centrar en Arina. Del caos de la cinta del año pasado, ejercicio que tenía cruzadísimo y aparato maldito a uno de los mejores ejercicios que ha tenido esta gimnasta a lo largo de toda su carrera. El maillot, la música, los elementos de aparato… por fin nos presentaba un ejercicio en el que el artístico se había tenido en cuenta. Eso sí, se me siguen poniendo los pelos de punta al ver lo lesionada que está: los saltos bajos, los giros desequilibrados, la falta de amplitud en brazos y piernas… es tristísimo ver cómo una gimnasta se va rompiendo, física y psicológicamente durante años, siendo incapaz de parar, de tener el valor suficiente como para dejarlo, descansar y sanar. Y esto es también aplicable para su hermana Dina. Por otra parte, en cuanto a la cinta se refiere, cabría destacar también el ejercicio que se ha marcado Vedeneeva que por fin, parece que se ha quitado la espinita del día anterior; así como el de Elisabeth Jamil (Finlandia), el de Skubova (para mí, el gran descubrimiento de este GP de Moscú) y el de Tashkenbaeva (un ejercicio con un artístico muy cuidado, desde el principio hasta el final).
¿Y las mazas? Pues si la cinta no ha estado libre de dramas, las mazas menos: Vedeneeva terminaba con caída de aparato y salida de tapiz, Dina terminando fuera de música, Arina con hasta tres caídas de mazas… De esta modalidad me quedo, sin ninguna duda con Kramarenko (aún no entiendo por qué Viner se niega a darle el trato y puesto que merece), Tashkenbaeva (pese a que su ejecución es bastante basta), Kamenshikova (porque es pura escuela bielorrusa), Pobedushkina y Annenkova (porque da gusto ver a dos rusas respetando el artístico, la belleza del código y, sobre todo, EXPRESANDO).
-Clasificación mazas: Kramarenko iba directa a la primera posición con 35.300, tan solo con 0.200 más que Dina Averina que se conformaba con el segundo puesto (sí, yo creo que la pobre tampoco se lo creía). Tashkenbaeva se hacía con el tercer puesto con un 31.250, seguida de Polstjanaja (30.000), Arbolishvili (29.300), Vedeneeva (29.300), Cocsanova (29.000) y Taniyeva (28.250).
-Clasificación cinta: Kramarenko se colocaba de lleno en primer puesto con 32.150 (sí, estoy segura que seguía sin creérselo), por delante de Dina Averina (31.800), Vedeneeva (31.300), Tashkenbaeva (29.250), Cocsanova (29.100), Taniyeva (28.850), Kamenschikova (28.850) y Arbolishvili (27.750).
Pese a estas dos victorias de Kramarenko, la clasificación final no difería mucho de lo que podríamos esperar antes de que comenzase la propia competición:
- Dina Averina primera con 138.850
- Lala Kramarenko segunda con 138.450
- Arina Averina tercera con 133.850
- Maria Pobedushkina cuarta con 128.650 (toma nota, Viner)
- Alexsandra Skubova quinta con 127.800
- Ekaterina Vedeneeva sexta con 122.800
- Sabina Tashkenbaeva séptima con 121.650
- Irina Annenkova octava con 120.600
Lala Kramarenko, Dina Averina y Arina Averina, 2022
Fotografía de Oleg Nawnov, recuperada de la cuenta oficial de Instagram: photoprosport
Tercera Jornada - Domingo 20 de febrero
Las finales comenzaban intensas: Arina y Vedeneeva la liaban con el aro, Dina y Tashkenbaeva con las mazas (a la segunda se le caía, literalmente, de la mano), Tara Dragas y Kamenshikova con la pelota… Pero, vayamos paso a paso:
-Final Aro: pasando por alto el ejercicio de Dina (más correcto que el día anterior, al menos no ha tenido caídas, pero bastante alejado de la nota que le han puesto las jueces, 34.700), nos encontramos con la pérdida de aparato de Vedeneeva en el lanzamiento para un riesgo (parece que no va a tener un día bueno la pobre) y el desastre de Arina: caída de aparato, salida de tapiz y correspondiente paseíto (porque ni siquiera ha sido carrerita) para cogerlo. Una muestra más del hartazgo de esta gimnasta, supongo. ¿Algo que decir de esta modalidad? Por supuesto resaltar a Polstjanaja. La gimnasta letona se ha convertido en una de mis favoritas a nivel internacional (he de confesar que vivo sus ejercicios como si fuera española) y es que es el claro ejemplo de que rodar internacionalmente funciona y es algo necesario. Nada tiene que ver esta gimnasta, la misma que hoy se ha llevado dos bronces, con la que vimos competir en los Torneos Internacionales de Rusia en diciembre de 2020. A ver si tomamos nota @ Real Federación de Gimnasia Española. ¿Cómo quedaba entonces la clasificación? Pues Dina Averina, cómo no, en primera posición con un 34.700, seguida por su hermana Arina con un 31.050 y Polstjanaja, bronce con 30.400.
-Final Pelota: De esta modalidad debo destacar los ejercicios de Tashkenbaeva (pese a que las comentaristas no se hayan callado en ningún momento y no nos hayan dejado ver a ninguna gimnasta no-rusa tranquil@s), Taniyeva (con esos giros maravillosos), Polstjanaja y, por supuesto, el de Lala Kramarenko. Cómo me gusta ver a esta gimnasta con músicas lentas, expresando corporalmente como lo hace, pese a las imprecisiones (que las ha tenido), esta gimnasta es de otro planeta y, sin duda, se ha ganado un puesto en lo más alto (y sí, eso implica que está muy por encima de las Averinas). ¿Clasificación final? Lala Kramarenko se lleva el oro con una puntuación de 33.400, Arina la plata con 31.700 y Poltsjanaja el bronce con 30.550. Y aquí he de decir que, pese a que me es imposible no empatizar con Arina, me parece muy injusto no solo esta medalla, sino también la de la modalidad anterior. Me duele decirlo, pero creo que otras gimnastas como Vedeneeva (cuarta con 30.450) se merecían muchísimo más subir a podium, pero, en fin, supongo que no hay nada nuevo bajo el sol y que, pese a que ha cambiado el ciclo y el código, todo sigue igual.
-Final Mazas: Hoy, desde luego, no era el día de las Averinas y sino que se lo digan a Dina, que ha tenido que hacer frente a la caída y abandono de una maza en mitad de tapiz. No obstante, no os preocupéis, que ni eso la ha bajado del podium. ¿Qué ejercicios podemos destacar de esta final? Por supuesto el de Kramarenko. Que sí, que tendrá que controlar la potencia en los giros y la colocación del cuerpo en giros y saltos, pero para ello necesita tiempo, tiempo y trabajo (dos cosas que no le van a faltar). Y, cómo no, el de Polstjanaja (sí, ha sido mi ojito derecho durante toda la competición) y el de Taniyeva, el mismo que le ha servido para llevarse una medalla (y me alegro infinito por ella). Lo único que sigo sin entender es la nota de 28.200 que le ha caído a Vedeneeva tras su ejercicio, un ejercicio muy cuidado, con una interpretación muy buena y que, aparentemente, ha realizado de manera correcta y sin fallos. ¿Atraco a mano armada para no bajar a Dina del pedestal? Puede ser… La cuestión es que el primer y tercer puesto se han quedado en casa (de la mano de Kramarenko con 34.250 y Dina con 30.550, respectivamente) y la plata ha ido a parar a Taniyeva, con una nota de 32.300.
-Final Cinta: Dina clavaba la cinta, el ejercicio que más me ha gustado de los cuatro que ha realizado durante la competición, ya que en él se atisba, algo de interpretación. Si bien, nada tenía que hacer frente otros ejercicios como el que ha hecho Vedeneeva, o, al menos, si tuviéramos una gimnasia rítmica y, en concreto, unas juezas justas, así debería de ser. La delicadeza con la que trata el aparato, esa unión aparato-cuerpo-música, la interpretación, esa expresividad hasta el final… ¡con decir que se han callado hasta las comentaristas, creo que nos podemos hacer una idea! ¿Y Tashkenbaeva? Pues que ha hecho una de las mejores interpretaciones de la jornada con su cinta: un montaje muy cuidado, con unos pasos y marcajes muy pensados (de mis ejercicios favoritos de esta gimnasta, sin duda).
¿Contenta con la clasificación final? La verdad que no. A Dina Averina le han dado la mejor excusa para llevarse el oro: el fallo de Kramarenko con cinta (caída de la mano y salida del tapiz), pese a que ya solo con los quince primeros segundos de ejercicio debería haberse adjudicado el primer puesto. El caso, que Dina se ha colocado con un 32.600 y una nota de dificultad desorbitada (teniendo en cuenta que no ha cerrado de forma correcta ni una sola dificultad) en lo más alto del podium, por delante de Kramarenko (31.950) y Vedeneeva (30.350, que merecía, sin duda la plata). Tashkenbaeva se conformaba con el cuarto puesto y una puntuación de 30.300 y la canadiense Cocsanova, con uno de los ejercicios más expresivos del día, quinta con 29.850.
Ekaterina Vedeneeva, 2021
Fotografía de indrekphotos, recuperada de la cuenta oficial de Instagram: indrekphotos
SERIE A ITALIANA
Primera Jornada - Sábado 19 de febrero
La primera jornada de esta competición nos traía los nuevos ejercicios de gimnastas como Harnasko, Taglietti Baldassarri y, cómo no, nuestra querida Polina Berezina. ¿Qué decir de su ejercicio de pelota (27.500)? Pues que el día que lo domine puede ser uno de sus montajes más fuertes. No sé por qué, pero la vi mucho más nerviosa o imprecisa que en certámenes anteriores, puede ser por la presión que supone competir para otro club que no es el tuyo o porque el cambio de código siempre trae pequeños baches (eso sí, está clarísima la falta del trabajo de los rodamientos durante el ciclo anterior, algo que lo hemos visto en prácticamente todas las gimnastas, y, sobre todo, en el Grand Prix de Moscú). Tiempo y trabajo, es lo único que le falta a nuestra Poli, estrategia que tiene más que dominada, tal y como nos lo demostró a tod@s nosotr@s durante la temporada pasada. Ahora solo falta que la Federación la respalde y apueste por ella (algo más complicado, como cualquier aficionado/a a la rítmica española sabe y da por hecho).
Polina Berezina, 2022
¿Y las italianas? Enamorada de la cinta de Virginia Cuttini, del aro de Pridannikova, de la pelota de Giorgia Galli; llorando por Agiurgiuculese y ese desastre de cinta, porque siento que intenta remontar y levantar cabeza pero le es imposible; y encantada con todo lo que hagan Viola Sella (pese a que no ha tenido su día con la pelota, no puedo no quedarme embobada con sus giros), Tara Dragas (obviamos esa pérdida del aro), Taglietti, Raffaeli (y su pelota de infarto, incluida la caída en el último riesgo del ejercicio), Tagliabue y Baldassarri (que me ha hecho sufrir con su ejercicio de mazas como nunca) en el practicable. Es que no hay italiana que no me guste. Creo que son capaces de interpretar cualquier código que se les eche encima, hacerlo propio y sacar el mejor partido, no solo de los elementos clave con los que deben cumplir, sino con las propias gimnastas. No hay ni un solo ejercicio monótono o que no sea distinto al resto, todos tienen algo propio, algo único, un paso concreto, un manejo, una maestría, que les hace especiales, cada uno a su manera y a su forma de entender este deporte. Sinceramente una maravilla (y mucho más después de haber visto alguna que otra joyita en el Grand Prix de Moscú). ¡Y cómo pasar por alto a Harnasko y esa vuelta a los tapices! Es cierto que hemos visto un ejercicio que tiene que pulir (como todas, recordemos que la temporada acaba de empezar, como quién dice) creo que apunta a ser uno de los más icónicos de este año: rodamientos interesantes, maestrías originales, y, en definitiva, una gran interpretación y conexión cuerpo-aparato-música. Gracias, Italia y Bielorrusia, por mantener la esencia de la rítmica allí a donde vais (evidentemente, en este saco también meto a Bulgaria, aunque este fin de se hayan quedado en casa).
Alina Harnasko, 2022
Fotografía de Luca Agati, recuperada de la cuenta oficial de Instagram: ginnasticaritmicaita
Clasificación final:
- Raffaelo Motto Viareggio, primero con 115.950 (con gimnastas como Daria Sergaeva)
- Fabriano con 114.450 con 114.450 (club de Baldassarri y Raffaeli)
- San Giorgio con 113.950 (club de Tagliabue)
Pódium Serie A1 Italia, 2022. Fotografía de Luca Agati, recuperada de la cuenta oficial de Instagram: ginnasticaritmicaita
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